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    VOLUNTARIADO: CONCEPTO Y REALIDAD   

 

Autor:  Jose Gracia y Calvo   / ASESOMA

 

 

Presentado en las II JORNADAS DE VOLUNTARIADO Y UNIVERSIDAD ALGECIRAS 2003, organizadas por la Universidad de Cádiz y la Agencia Andaluza del Voluntariado.

 

Con independencia de los presupuestos legales (que quedan recogidas en la legislación estatal y autonómica) consideraremos voluntariado cualquier acción programada que realiza un individuo de manera altruista, sin contraprestación económica, para intervenir ante una determinada realidad socia-ambiental. Esta definición de voluntariado se matizaría en el caso del voluntariado ambiental en el sentido de que el objeto de la intervención tiene marcado carácter medioambiental, ya sea un objeto del medio ambiente natural o medio ambiente urbano. A partir de esta premisa inicial no es fácil continuar hablando de voluntariado sin entrar en disquisiciones y conflictos conceptuales, dada la diversidad de situaciones e intervenciones que tienen lugar en cualquier sociedad.

Para empezar el voluntariado puede ser o no una acción planificada y organizada. En términos legales es necesario que sí lo sea, pero no deja de ser voluntariado la respuesta espontánea de auxilio y colaboración de la ciudadanía ante, por ejemplo, una catástrofe natural. En nuestro caso nos centraremos en las acciones programadas de voluntariado, es decir, en la generalidad de programas y proyectos de acción voluntaria organizada, planificada y presupuestada.

En esto radica de hecho la primera cuestión que queremos señalar, ¿qué se entiende por voluntariado? Un problema social actual, a nuestro entender, es que aún no sabemos bien qué es el voluntariado. Lo que por otra parte no deja de sorprendernos, pues no se trata de ningún fenómeno de reciente implantación social. La sociedad confunde voluntariado con muchas otras cosas que constituyen un referente inevitable en nuestra concepción del voluntariado y en nuestro imaginario al respecto. Voluntariado no es trabajar gratis, supliendo la función de profesionales en determinada materia. Voluntariado no debe ser sólo una alternativa de ocio, como cualquier otra actividad que se realiza fuera del horario de trabajo o estudio. Voluntariado no debe ser trabajar sin cubrir necesidades reales que la sociedad demanda. Como vemos son múltiples las cuestiones que se podrían discutir en este sentido.

Al hablar de voluntariado se exige una visión holística y transdisciplinar. Desde la economía, la sociología, la psicología, el ecologismo y otras múltiples manifestaciones y corrientes humanas se nos ofrecen principios, conceptos, ideas, datos e interpretaciones que nos deben servir para discutir sobre lo que es y/o debe ser el voluntariado ante una determinada realidad socio-ambiental.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cuánto cuesta el trabajo voluntario? ¿Hay que recompensar de alguna manera al voluntario? ¿Hay que invertir en programas de voluntariado? ¿Es ético el voluntariado? ¿Es socialmente útil? ¿Se trata de una necesidad personal e individual? ¿Existe una tipología(/s) de individuos que tienen mayor tendencia a actuar de voluntarios? ¿Es un tipo de actuación útil para buscar soluciones a problemas estructurales/funcionales de la sociedad?

Preguntas de difícil respuesta que no son más que una pequeña muestra de la enorme cantidad de cuestiones que plantea el voluntariado y a las que cada sociedad debe buscar respuestas en cada caso concreto.

Por otra parte, desde nuestra experiencia tenemos la impresión de que una parte de las personas implicadas en el mundo del voluntariado no es capaz de desarrollar al máximo sus posibilidades de implicación personal. Pensamos que la sociedad no sabe realmente de lo que es capaz. Excepto aquellos que asumen tareas de gestión de programas de voluntariado, una parte considerable de voluntarios de ciertos programas parecen ser meros instrumentos del proceso, como lo son los recursos materiales o los documentos que se generan en la acción. Podrían limitarse a formar parte del inventario. Decimos esto porque este sector particular de participantes parece no estar lo suficientemente motivado para participar plenamente, o quizá su desarrollo psicológico y social no le permiten todavía asumir nuevos roles (utilizando el término anglosajón) o funciones dentro del proceso. Las razones de este fenómeno pueden ser múltiples y variadas: defectos del desarrollo del programa de voluntariado, ya sea en su diseño, definición errónea de objetivos o falta de asunción de los mismos, recursos inadecuados, inaptitud de los gestores, incapacidad de dinamizar a los participantes... hasta razones de tipo psicológico, cultural, etc.

Dedicaremos también unas palabras al objetivo y al objeto del voluntariado ambiental. Desde nuestra convicción, el voluntariado ambiental no debe perseguir exclusivamente la mejora de una determinada realidad puramente medioambiental. Es decir, no se deberían confundir objeto y objetivo. El objeto de un programa de voluntariado ambiental suele ser un espacio natural o urbano con una calidad ambiental inadecuada, sin embargo defendemos que el objetivo no es sólo su mejora, sino que debería ser provocar un cambio de actitud en la sociedad usuaria o relacionada con ese espacio. Cambio de actitud en el sentido que promueve la educación ambiental: respeto por el entorno socio-ambiental y defensa de la calidad del mismo asumiendo una estrategia de desarrollo sostenible. Desde esta consideración, el voluntariado ambiental es una acción de educación ambiental que por tanto, tiene unas exigencias muy claras y delicadas en su planteamiento, diseño y ejecución, incluyendo una evaluación del proceso y una atención psicopedagógica a los participantes en el programa. 

 

 

 

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